7 de agosto de 2013

CELEBRANDO EL CUMPLE EN NY

Os lo prometí y os lo debo.

El sábado tocó por fin celebrar el cumpleaños y nada menos que en Nueva York, así que la espera mereció la pena. Sin duda la fiesta de cumpleaños más increíble de mi vida, en la azotea de un hotel en pleno Broodway. No tengo ni idea de cómo llegamos allí, pero tengo una amiga, que tiene una amiga que tiene una amiga… que conoce a una organizadora de fiestas, gracias a la cual entramos en el hotel y estuvimos toda la noche a copas, todo GRATIS! Me encanta esta palabra, y aquí la digo mucho,  algo que desde luego no me imaginaba antes de llegar a USA.


Salimos del hotel rumbo a Broodway.

Le estoy cogiendo un asco al metro de NY… Es enorme y para llegar a algunas líneas tienes que bajar casi hasta el infierno (lo digo por la profundidad y por el calor que hace). Este metro no es recomendable para novatos, pues tienes que estar pendiente del color de la línea, la dirección, las conexiones, el número de tren… porque en la misma vía pasan muy distintos trenes y los carteles no están nada claros… Y a veces sale bastante caro, pues algunas líneas están cortadas por obras o no tienen buenas conexiones, de modo que te hacen salir del metro, cruzar la calle y volver a entrar para acceder al otro lado y poder llegar a la dirección contraria, lo que te obliga a volver a pagar.



Sin embargo me gustan los taxis. Son super limpios y espaciosos. Además tienes una pantalla de televisión donde puedes ver lo que quieras, incluso el recorrido del taxi, así te aseguras que no te están dando rodeos innecesarios… Es facilísimo coger un taxi en NY; sólo tienes que acercarte a la calzada y levantar la mano, jajaja. Y cruzar Manhattan te cuesta entre 10 y 15 dólares, así que no sale caro y llegas enseguida. Entre 2 personas sale genial de precio, poco más que el metro y es mucho más sencillo.


Bueno, a lo que iba: La fiesta. Éramos dos celebrando nuestros cumpleaños y la noche fue estupenda.

Nos dirigimos  a la parada de metro que nuestra amiga nos indicó y de ahí al hotel. 


Al llegar a la puerta nos recibió un portero con una lista de invitados. ¿Y ahora qué hacemos? Que preguntemos por Audrie. ¿Y quién es Audrie? Ni idea, pero funcionó, jajaja. Nos dejaron pasar y en el ascensor nos encontramos con otro portero talla armario empotrado que nos envió directas a la azotea! Flipante. Todo lleno de gente en una terraza abierta con sofás, gogo, dj, y diferentes ambientes. ¿Que empieza a llover? Pues la cristalera se cierra y puedes seguir disfrutando de las vistas sin problema. ¿Y las copas? ¡Todo a cuenta de Audrie!





Además la chica se lo trabaja. Constantemente enciende pequeñas bengalas y regala todo tipo de objetos que desprendan luces de colores (a mí me toco un anillo J). 


Esposadas.
Menudo revuelo se montó porque había unas caretas en forma de caballo y una chica robó una... por poco suspenden la fiesta porque la cabeza no aparecía… jajjajaj.


Además, por ser nuestros cumpleaños, a mi amiga y a mí nos dieron una copa de champagne, y no sólo el contenido, sino también la copa, jajaj, en recuerdo de nuestro cumpleaños en NY.


La verdad es que ya no recordaba la última vez que salí sólo a bailar toda la noche… y poder hacerlo durante horas, encima de un sofá y descalzas (lo cual agradecieron nuestros pies doloridos después de todo el dia caminando) fue genial!

Y que gracia me hizo el final de la noche, cuando se me acerca una chica a la que estuve mirando toda la noche porque me encantaba su vestido, y me dice: me encanta tu vestido, jajajjjaaj. ¡qué casualidad! ;)

Y de ahí a por un taxi y a descansar unas horas antes de volver a Central Park y  a disfrutar un poquito más de la ciudad.




Me encanta este momento Carrie, recorriendo NY subida en unos taconazos. Gracias Flor! :)






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