28 de agosto de 2013

Ikea

Mira que tendría Ikeas más cerca... pues nada, mi primera vez en Ikea ha sido en USA ;)

Tenía ganas ya de acondicionar mi habitación de un modo más habitable (fue amueblada expresamente para mi llegada, perfectamente, pero todavía se veía vacía). Excusa perfecta para rematarla a mi gusto ;)


Mi parte favorita del Ikea  (aparte de los muebles baratos) son los cuartos montados; en algunas secciones realmente parece que estás en una auténtica casa. Genial para hacer el estúpido, jjaja. Lástima que me faltara alguien tan tonto como yo para hacer el bobo en plan " 500 días juntos" (aunque los niños saltando en la cama y escalando los cajones de los armarios ayuda bastante, jejeej).


Bienvenidos a la república independiente de mi casa, jajaj.
Me enamoré de este apartamento totalmente amueblado en 30 metros cuadrados.

Lo primero en lo que me fijé nada más entrar fue en un espejo. "El espejo". Justo el que estaba buscando. Me enamoré nada más verlo, así que me lo compré sin pensar. El problema fue al llegar al coche. ¿¿¿Y ahora que???? 

Tengo un coche grande pero... hecho a la medida exactisiissiisma para esto!!! Lo metimos a presión, sigo creyendo que de milagro ;) 





Y de camino en el coche se me encendió la bombilla: ¡las escaleras de casa! y ¿realmente cabrá en mi habitación??

:O

Lo cierto es que tuve una suerte increíble, entró al milímetro por todas partes, buff.


Ahora esta es la joya de la corona, la pieza central de mi habitación, pues es lo más grande (y lo más pesado). Antes la atención recaía en el plasma ;),que no uso, pero ya estaba aquí cuando llegué...



Y ahora sí, ya todo acondicionado (de momento). Ahora es fácil encajar las cosas, que aun tengo poco material aquí... Cuando acabe el año a ver como está la cosa.
























De momento parece que al menos al gato le gusta. Ya he perdido la cuenta de las veces que me lo he encontrado durmiendo en mi habitación :)




Besitooos








1 comentario:

  1. A mí me sucedió lo mismo cuando decidí comprar un espejo de ikea, que no podía meterlo en el coche hahahahha y casi queda en Coruña, y otra vez lo mismo cuando compré la bicicleta :D

    Lo que está claro es que el ser humano tiene una imbecilidad infinita.

    Firmado, Cousa.

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